viernes, 22 de junio de 2018

SOBRE ECHEVARRIA Y CARLOS FUENTES

Un artículo que yo mismo reconozco algo vengativo ... pero bueno, va de quien va ... 

Echevarria se va a morir. Lo milagroso es que haya vivido tanto. Este es el buen hombre que pidió que expulsasen a España de la ONU en 1975, después de ser principal responsable del asesinato de una cantidad indeterminada –de 300 a 1500 según distintas fuentes internacionales–de estudiantes respondones en la Plaza de Tlatelolco en 1968–cuando era Scecretario del Interior del Presidente Diaz Ordaz… y de la matanza de estudiantes del Corpus Christi –120 muertos reconocidos, incluyendo uno peligrosísimo de 14 años– siendo ya presidente de la República, 
Fue el creador primero del BATALLON OLIMPIA (Tlatelolco fue su estreno) y de los HALCONES, que fue algo a medio camino entre la banda criminal y la entidad casi policial. Su gobierno fue una mezcla de demagogía tercermundista, antiamericana, anticatólica, antiespañola–y si él y los demás altos dirigentes del PRI no hubieran sido causalmente blancos [1] –anti blanca y represión poiicial del izquierdismo pero con lenguaje izquierdista. El día después de la matanza de estudiantes del jueves de Corpus (10 de junio de 1971) el escritor, de izquierdas, Carlos Fuentes, en una entrevista con el periodista Joaquín López Dóriga, exculpaba a Echevarria d ela matanza y decía que o ECHEVARRIA O EL FASCISMO. Tengamos en cuenta que en esa matanza algunos estudiantes inicialmente heridos fueron rematados en los hospitales a que habían sido llevados, uno de ellos en el mismo quirófano… cada político tiene los aduladores que se merece. 
Durante la presidencia de Echevarria podías escoger entre ser un izquierdista bueno que publica libros contra la colonia española y/o Estados Unidos … y entonces vivías y además eras subsidiado o recibías incluso una Embajada (como el novelista contestario Carlos Fuentes), o era un mal ziquierdista que protestaba la corrupción administrativa y pedía mejores sueldos, y entonces te despedía el sindicato, te apaleaba la policía y te asesinaban los Halcones ()incluso en el Hospital)… y además no te daban una Embajada … sobre todo no la de París, que era la de Fuentes …
(Un aparte no sobre ECHEVARRIA sino sobre su escribano favorito: Las cosas como son, cuando Echevarria dejó de ser presidente, Carlos Fuentes, de nuevo constestario y recuperados el valor y la decencia, escribió un cuento contra los Halcones… (pero en el cuento eran “los gavilanes”) de su volumén de cuentos Agua Quemada)
Maestro del uso de la terminología izquierdista, Echevarria se aseguró de que en México no hubieran guerrillas comunistas apoyadas por Cuba, mediente el sencillo método de asesinar a los aspirante a guerrillero en México, mientras apoyaba a Cuba en las Naciones Unidas… A Castro nunca pareció molestarle y devolvió a México a cuanto aspirante a revolucionario no institucional apareció por su Isla  
En 1975, cuando las últimas ejecuciones del franquismo, este asesino de masas populares fue brevemente el héroe de la izquierda española por su petición de que se expulsase a España de la ONU. Después se dieron cuenta de que estaban jaleando a un cerdo y dejaron de hacerlo … Es posible que los rojos de entonces tuvieran más decencia que los de ahora … Coño, tampoco es tan difícil … pese a todo lo dicho, las cosas como son, comparado con Maduro u Ortega, Echevarria casi podía pasar por un animal semicivilizado … y al menos sabía hacerse el nudo de la corbata correctamente y no hablaba con faltas de ortografía (asesino sí, pero no inculto…) … 
Dicho sea con todo mi cariño y respeto hacia la figura de un viejo estadista que aparentemente se está muriendo… no le echaremos de menos... 

[1] Porque en México los presidentes del PRI siempre fueron más blancos e indigenistas, para compensar, que sus votanters...

miércoles, 13 de junio de 2018

Vocabulario básico para militantes nacionalrevolucionarios



Algunas palabras con las que podremos encontrarnos en política

Activista/militante. El activista es un militante comprometido con su causa. No hay que confundir el activismo con la mera gesticulación revolucionaria. El activismo no tan sólo es moverse mucho, sino saber hacerlo de forma disciplinada en una dirección clara y con un objetivo definido. El militante nacionalista está siempre movilizado. La revolución es su segunda profesión. Educado, educa sucesivamente a los que le rodean, comunica su entusiasmo. En su papel de oganizador, debe hacer todo desde la nada más absoluta.

Agente provocador. No es necesariamente un agente pagado por el gobierno, pero sus actividades van siempre en el mismo sentido que el de los agentes del gobierno: provocar diferencias dentro de un grupo, introducir disensiones, animar a cometer actos ilegales porque, nos recordará, estamos contra la legalidad vigente. El agente provocador trata siempre de organizarse al margen de los líderes oficiales del partido, suele emplear un lenguaje super revolucionario y resumir problemas complejos de la forma más sencilla posible... En momentos de tensión contra el Estado, o contra grupos contrarios, puede parecer muy seductor resolver todo de forma sencilla, y normalmente violenta. No nos dejemos vencer por la tentación: cuatro cristales rotos no son una revolución, a menudo no son ni una algarada pero sí pueden llegar a ser una ficha policial, y una ficha policial te acompañará toda la vida.

Análisis. Algunos piensan con el corazón, otros con el estómago, pero nosotros como nacional revolucionarios tenemos que pensar con la cabeza. No siempre es fácil. Demasiadas veces nos dejamos llevar por el primer instinto, que además suele ser justo, o al menos debería serlo entre personas sanas. Pensar como revolucionario implica toda una serie de procesos. Debemos tener en cuenta que un análisis no es una lista de deseos: debemos tener en consideración no sólo nuestros deseos y nuestros derechos sino también la forma en que estos son vistos por otras personas. Debemos aprender a distinguir entre factores objetivos y subjetivos. Y por regla general podemos decir que son factores objetivos aquellos que nuestra voluntad no puede afectar directamente y factores subjetivos aquellos que dependen directamente de nuestra voluntad. A medida que nuestras fuerzas crezcan esos factores cambiaran: para nosotros la economía es un factor objetivo, para la gran banca o para los dirigentes de los grandes entes sindicales o empresariales, aunque po motivos distintos, es un factor subjetivo que pueden alterar. Un análisis político tiene que tener en cuenta la historia, el pasado, el carácter de nuestros partidarios y el de nuestros enemigos, elementos que pueden variar de un día al otro y otros que permanecen a lo largo de la historia. En cualquier caso el análisis es el paso previo de cualquier acción.

Autocrítica. De cuando en cuando es necesario hacer un análisis de conciencia y asumir que al margen de la acción de nuestros enemigos, algunas de las cosas que no nos han salido bien pueden ser culpa propia. Examinemos nuestros errores de forma regular hasta que sepamos porque tal o cual plan no ha salido bien. No señalemos faltas ajenas hasta ser consciente de las propias.

Burgués. Originalmente el burgués era el ciudadano del burgo, la ciudad libre de cargas señoriales. Con el paso de los siglos esa denominación ha degenerado hasta definir al hombre apartado tanto del campo y el trabajo manual, como de las tareas de la religión y la guerra. El hombre desarraigado para el que el oro es superior al honor, la ciudad al campo, el mundo sin raíces a la identidad, capaz de sentirse cómodo en cualquier parte pero nunca realmente parte de ninguna, que se convierte en el personaje central de la historia desde la Revolución Francesa hasta nuestros días. Oportunista y sin principios que vayan más allá de sus intereses, su terreno político cubre todo el amplio espectro que va desde la socialdemocracia hasta el conservadurismo.

Clique. De la misma manera que la casta es la parodia de la aristocracia, la clique o camarilla es la caricatura del grupo de dirigentes. Un grupo de mandos tiende a cooptar a los mejores para ingresar en el mismo. Es lo propio de las camarillas promover únicamente a aquellos que carecen de espíritu crítico. La camarilla aisla al mando de los militantes y a estos de la toma de decisiones haciendo imposible el crecimiento de un partido. Tiende a cerrarse y a protegerse de toda influencia exterior.

Comité ad hoc. Se trata de un comité creado para resolver una situación concreta dentro o fuera del partido, al que pueden unirse miembros ajenos al mismo para trabajar en la resolución de un problema común. Los comités de este tipo son buenos para añadir gente nueva, concienciarla a partir de un caso concreto sobre los fallos del sistema en conjunto.

Cuadro/responsable/mando. Tres palabras que, con los necesarios matices, se corresponden con una misma realidad. Es precisa una estructura de mando continua, no improvisada, que dé continuidad al trabajo del partido y lo haga posible. Cuadros y mandos son casi lo mismo: gente que trabaja con otra gente y la da órdenes, o por lo menos orientaciones. Un responsable puede ser un miembro del partido que dotado de alguna capacidad especial pueda trabajar y ser responsable de forma autónoma de un aspecto u otro de sus actividades sin tener necesariamente mando sobre sus militantes. En grandes estructuras jerárquicas es posible nombrar mandos, en pequeños grupos los mandos suelen surgir de forma natural entre los militantes más dotados de capacidad de mando, o incluso de valor personal. Corresponde al partido convertir, mediante la educación continua, a esos mandos surgidos de forma natural en cuadros capaces de trabajar en una estructura mayor.

Crítica constructiva. Nada te hace sentir mejor que la adulación y el elogio. Cualquiera puede adularte, sólo tus auténticos amigos te criticarán cara a cara para ayudarte a trabajar mejor. Hablar mal de alguien a sus espaldas, incluso si se tiene razón, no es una forma de crítica constructiva; insultar a alguien en publico por sus errores, tampoco; y aunque, a veces, un insulto en privado obliga a una persona a replantearse su forma de actuar, tampoco eso es una crítica constructiva. La crítica constructiva ayuda a mejorar los planes, e incluso a acercar a los camaradas, siempre que sea, ante todo educada, informada y sincera y se le comuniqué cara a cara al criticado.

Disciplina. La disciplina no es lo contrario de la espontaneidad sino lo opuesto a la desorganización. En grupos como el nuestro es ante todo una cuestión de tipo interior, es libremente aceptada, supone el aceptar perder parte de nuesta autonomía personal en favor de un esfuerzo en común.

Dogmático. Dogmático no es el que defiende el dogma, sino aquel que lo eleva a la categoría de intocable, al margen de la situación objetiva y subjetiva del momento. El dogmático está a tan sólo un paso de distancia, fácil de recorrer, del sectario.

Entrismo. El entrismo es esa táctica grupuscular por la que un grupo de militantes sin organización, aparentemente incapaces de crear una propia, tratan de entrar y hacerse con el control de otro grupo ya existente. Tiene algo de parasitario. Si el grupo en el que se entra tiene ya nuestras ideas, ¿no es mejor unirse a él sinceramente? Si no las tiene ¿qué ejemplo estámos dando a nuestros militantes ocultando nuestras ideas a cambio de usar un local o una fotocopiadora? Incluso si se logra el control de ese grupo ¿qué sentido tiene controlar un grupo que no puede confesar abiertamente sus ideas?

Estado. Maltratado por muchos, antes desde la izquierda y ahora desde la derecha globalizadora y capitalista, no debemos olvidar que el Estado surge de la sociedad, como forma de organización que incluso en sus peores momentos trata de organizar a la misma como conjunto, mientras que el nuevo dios del Mercado que ahora se alza contra el mismo, es fruto del capitalismo, que incluso en sus mejores momentos—si ha tenido alguno—necesita de la explotación del projimo. Debemos defender el Estado del bienestar como baluarte de las libertades de la sociedad contra el Mercado, defensor de los intereses de la minoría capitalista.

Frente. Aunque algunos partidos se llamen frente o empleen esa palabra en su nombre, los frentes propiamente dichos, incluso cuando no emplean ese término, son agrupaciones de partidos unidos en torno no a necesariamente a una ideología sino como respuesta a un problema único. Lo propio del partido es articular a una masa militante en torno a una ideología claramente definida. Lo propio del Frente es unir a una serie de grupos diferentes en torno a unas pocas ideas, o incluso en torno a una única idea. Los partidos son instrumentos de trabajo a largo plazo, un frente se crea necesariamente con fecha de vencimiento.

Infiltracion. Parecido al entrismo pero existiendo una organización política propia que puede aprovecharse de la entrada de algunos de sus militantes en una organización ajena. La infiltración puede tener por fin el espionaje, el sabotaje y, sobre todo la manipulación de los elementos del grupo infiltrado.

Masa. La masa no es el pueblo sino el pueblo desorganizado. Cuando los funcionarios de los partidos del sistema burgués hablan de ir a las masas, se refieren a buscar su voto. Cuando los militantes de los partidos nacional revolucionarios hablan de ir a las masas se refieren a organizarlas, arrancarlas de su estado amorfo y convertirlas en un grupo organizado, con conciencia propia. Para los partidos del sistema la Masa es buena, para los partidos de la revolución la Masa el algo que hay que superar.

Organización paralela. Puede llegar el momento en que el partido necesitará desarrollar actividades, no necesariamente ilegales, que no le convenga por uno u otro motivo, declarar como propias: desarrollar actividades comerciales que le permitan conseguir fondos, organizar frentes culturales o sindicales, crear sociedades informativas, que estando de acuerdo con las ideas del partido, o incluso sin mencionarlas, trabajen para el partido sin emplear sus siglas o su nombre. Los comunistas franceses fueron maestros en la creación de sociedades comerciales con los países del bloque oriental, los comunistas españoles estuvieron detrás de varias editoriales de tipo científico que nunca publicaron ni un sólo libro comunista pero que con la publicación de los manuales de la Academia de Ciencias de la URSS crearon un ambiente favorable hacia la Unión Soviética en círculos académicos.

Partido. Llámese como se llame (Frente, Movimiento, Organización), el partido es la estructura desde la que se trabaja en política, se participa y se influye en la vida de la comunidad organizada. Existe una desgraciada tendencia a la dispersión dentro del llamado área nacional en España, que pretende que mil iniciativas independientes pueden suplir a la labor de un partido organizado. Lo cierto es que es el partido organizado, como voluntad de la militancia consciente, el que debe organizar las iniciativas independientes, jerarquizarlas, someterlas a un plan concreto de trabajo y acción. El partido no tiene por que ser un aparato electoral, tiene sin embargo que ser un aparato centrado en torno a una doctrina, dotado de unos mandos claros, una militancia obediente y un plan concreto.

Política. Muchos militantes nacionalistas rechazan la politica, confundiéndola con esa cosa decadente que ha llegado a ser en las democracias Occidentales. La política es la participación en la vida de la comunidad. Existe allá donde existen hombres libres y no subditos. No debe asustarnos a pesar de que a veces traiga consigo compromisos. Aunque la acción cultural o social sean importantes para defender nuestra identidad y nuestro pueblo, sólo la acción política, que afecta a la forma del Estado e influye sobre la misma es el paso previo necesario para la Revolución.

Propaganda. El activista es un propagandista. La propaganda el principal de los medios de llevar nuestras ideas al gran público. Debemos ser claros, debemos ser honestos, debemos decir la verdad y hacerlo de tal manera que esta no sólo sea fácil de entender sino incluso agradable. Para ello deberemos conocer los medios de comunicación de masas y deberemos oir las respuestas recibidas.

Pueblo. Muchas veces las necesidades de la política, los límites de la doctrina, nos impiden recordar que el pueblo lo componen todas las clases sociales activas de la nación, no tan sólo una clase política o social. Sin perder de vista que unos grupos pueden ser ver como más atractivo nuestro mensaje, no debemos olvidar que nuestro objetivo es crear una comunidad popular en que gente de todos los orígenes puedan caber. Deberemos hablar con todos.

Reformismo. El reformismo consiste en intentar cambiar puntos concretos de un sistema en la esperanza de que este podrá con ello superar sus problemas, Por ejemplo, los partidos reformistas buscan curar los síntomas mas evidentes de decadencia de un sistema, no los problemas subyacentes en este. Así algunos grupos reformistas atacan el terrorismo, no las causas de insatisfacción social que dan lugar al mismo; la corrupción de uno o varios partidos en casos concretos, no el sistema de partidos actual.

Revolución. Una revolución es el cambio total de todas las instituciones sociales y para el gobierno de un Estado. En contra de lo que algunos pretenden no es necesariamente un gesto violento, aunque pueda llegar a serlo. La revolución es a menudo confundida con el periodo revolucionario y de cambio de poderes que la precede. Nada más lejano de la realidad: la revolución no concluye con la toma del poder sino que empieza con la misma, cuando a través de leyes se estabiliza e institucionaliza ese cambio y la sociedad, renovada, comienza a trabajar.

Revolucionario. Revolucionario es el que hace la revolución, no el que habla sobre la misma. Hay muchas formas de ayudar a la revolución, las más básicas son la construcción del partido revolucionario, porque no hay revolución sin partido revolucionario; y la elaboración y puesta al día de una teoria y una práctica revolucionaria, porque la revolución no deberá ser improvisada. La función del revolucionario podrá cambiar a lo largo del tiempo, no es lo mismo organizar un partido que llevarlo al mundo real, a la calle, no es lo mismo estar en la calle que compartir las instituciones con nuestros enemigos, ni es lo mismo participar de las instituciones, aunque sea para destruirlas, que crear un nuevo estado. Es lo propio de revolucionario saber en que momento de la revolución se encuentra, pensar en el bien del grupo antes que en la ambición propia y aceptar sacrificar parte de sus propias ambiciones e incluso libertad por el bien del grupo.

Revolucionarismo. Si la revolución es la transformación real de la sociedad mediante el cambio de las instituciones que la gobiernan, el revolucionarismo no es a menudo sino una pose. El revolucionario hace la revolución día a día, el revolucionarista se cree obligado a hablar de ella de forma constante, tanto más constante cuando menos trabaja por la misma. Es lo propio del revolucionarista abrazar la postura más radical, incluso cuando esta te corta de las masas a las que dice buscar o representar, escoger siempre el lenguaje más conflictivo, las expresiones más extremas. Querer correr y quemar etapas antes incluso de poder andar. El revolucionario puede hablar pero incluso mientras calla trabaja, el revolucionarista desaparece en el momento de callarse porque nunca ha sido nada más que palabras.

Sectarismo. En un momento dado un grupo, no importa de que tamaño, decide que tiene la verdad y que no necesita al pueblo. Que de hecho se siente más cómodo en la certeza absoluta que le da el hablar sólo a sus amigos de sus ideas, en lugar de discutirlas o compartirlas con el resto de la masa, que sus ideales son demasiado altos para que el vulgo los acepte o incluso conozca. Ese grupo, no importa como se llame, pasa de ser un partido, o incluso una entidad política de cualquier tipo, a ser una secta. Hay sectas en los grupos más extremos de la sociedad. Nadie es sectario dentro del liberalismo, que es un sistema de intereses y no de ideas, pero suelen darse entre trotskistas, maoistas urbanos europeos, y, por desgracia, entre nacional revolucionarios. Es propio del sectario preferir las ideas a las realidades y olvidar que una idea, incluso buena, incluso pura, sólo sirve si ayuda a cambiar la realidad.

Seguidismo. Existe la tentación de ser el más revolucionario y para ello seguir el ejemplo de aquellos grupos que estando en otra trinchera distinta a la nuestra, y a menudo incluso en la de enfrente, percibimos como revolucionarios y líderes de masas; el creer que adoptar un lenguaje pseudo izquierdista bastará para lograr liderar las masas de izquierdas, ahora que ni siquiera las izquierdas lo hacen. Seguidismo es seguir tendencias marcadas por otros grupos en la esperanza de que como a ellos parece irles bien a nosotros nos irá mejor.

Simpatizante. Muchos grupos desprecian al simpatizante. Y el simpatizante nunca estará a la altura del militante pero el militante, salvo que actúe dentro de una secta y no un partido, necesita del simpatizante. El simpatizante le mantiene anclado dentro del mundo real, le ayuda a pasar sus ideas al resto de los ciudadanos y ayuda a difundirlas. Los militantes pueden ser ex militantes, que comprenden bien lo que es el compromiso, pero también gente que llegando desde distintos campos ayuden dando su apoyo, simpatía y/o dinero a los militantes y al partido. No pueden controlar el partido, ni debe hacérseles caso fuera de sus áreas de especialización, pero sin ellos el partido rara vez puede abandonar el espacio grupuscular.

Sistema. El conjunto de las fuerzas e instituciones, legales, paralegales e incluso ilegales que conforman el régimen en el poder. El sistema incluye necesariamente al Estado y sus instituciones, a sus élites administrativas, comerciales y bancarias. Adoptemos lo antes posible la única actitud posible frente al Sistema: la hostilidad: existe un NOSOTROS, al que debemos unir cada vez más y más ciudadanos hasta que dentro de ese NOSOTROS puedan sentirse incluidos no tan sólo los nacional revolucionarios sino todos hombres y mujeres de bien, y un ELLOS y no puede haber tratos entre NOSOTROS y ELLOS.

Vanguardia. La palabra vanguardia alude a ese grupo que lidera las iniciativas sociales y políticas desde el frente; el formado por los primeros que han descubierto una nueva idea o al menos su necesidad. La palabra Vanguardia implica también otro término: masa, pueblo, seguidores. Que en nuestro deseo por ser los más avanzados no olvidemos nunca que estamos en combate no para ser los más avanzados sino para dirigir al pueblo. No es fácil compaginar el ser un movimiento de vanguardia con el ser un movimiento popular. Exige claridad en las ideas, los objetivos y las acciones.


viernes, 2 de marzo de 2018

Bernard Shaw, Eamon de Valera y Hitler ...

Cuando el folleto de Shaw "El Sentido Común sobre la Guerra" apareció a finales de 1914, [1] aproximadamente tres meses y medio después de que la guerra hubiera empezado, esto levantó una tempestad de enfados en Gran Bretaña. Aunque sólo declarara (lo que después de la guerra casi fue mundialmente considerado cierto) que Alemania no era más culpable de la guerra que Gran Bretaña y sus aliados, George Bernard Shaw se convirtió en intensamente impopular en Gran Bretaña.

Sus obras de teatro ya no fueron representadas. Su presencia en cualquier acto público causó la salida inmediata de mucho de los presentes. Algunos de sus amigos lo rechazaron" [2].
Aproximadamente treinta años y seis meses más tarde, cuando Shaw ya tiene casi 89 años, él públicamente expresa puntos de vista absolutamente contrarios a la ortodoxia predominante. Su carta al 'The Times' de Londres aparece diez días después de que la Segunda guerra mundial oficialmente haya acabado en Europa. Estos punto de vista son considerados aun ahora tan espantosos que cuando, hace cinco o seis años, busqué en varias biografías de Shaw que pude encontrar en la biblioteca de la Universidad, no descubrí a ningún autor que mencionase esta carta. El motivo de esta carta es el informe sobre que el Primer Ministro irlandés, Eamon de Valera, ha visitado al Embajador alemán en Dublín, para transmitirle sus condolencias ante la noticia de la muerte de Adolf Hitler.

Esta es la carta de Shaw, publicada el 18 de mayo de 1945, en The Times, Londres, página 5, bajo el título "Eire y Hitler". [3]

"Lo correcto de la acción del Primer Ministro cuando se notificó la muerte del jefe del Estado alemán ha sido justificada por el Comandante MacDermott. [4] Pero su comunicado no relata la historia entera. En 1943 los aliados reclamaron a los países neutrales que se negase el asilo a los refugiados de Eje, descritos como criminales de guerra. Portugal rechazó esta exigencia. El resto no lo tomó en cuenta, excepto Sr. de Valera.

Él contestó que Eire se reserva el derecho de dar el asilo cuando la justicia, la caridad, o el honor o el interés de la nación lo requieran. Es lo que todo país neutral debería haber dicho; y la Sra. Hinkson, [5] como una irlandesa, pensándolo bien, estará tan orgullosa de ello como yo. La voz del caballero irlandés y del español eran un alivio bienvenido contra el coro de rencorosos vengativos que desde entonces nos ensordece.

"Yo no siempre he estado de acuerdo con la política del Primer Ministro irlandés. Antes de que la tinta se secara sobre el tratado que estableció el Estado irlandés Libre dije que si Inglaterra fuera a una guerra trataría de ocupar de nuevo Irlanda militarmente, y fortificar sus puertos. Cuando esta previsión se presentó el Primer Ministro irlandés clavó sus colores de su bandera, declarando que con su pequeño ejército de 50.000 irlandeses lucharía contra cada invasor, incluso si Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos lo atacaron simultáneamente por todos los lados, cuando eso podía ser un resultado posible de su actitud.

Y él salió triunfante de esta posibilidad, salvado, como Sr. Churchill acaba de indicar, por la aborrecida partición de Irlanda que dio un equilibrio a los aliados sobre Irlanda, y por la locura del Führer de lanzarse contra Moscú en vez de ir a Galway [un condado de Irlanda].

Más tarde arriesgué la conjetura de que Adolfo Hitler acabaría exilado en el Hotel Viceregal Lodge de Dublín, tal como Louis Napoleón se exiló en Chislehurst y el Kaiser [Wilhelm II] en Doorn. Si el informe de la muerte de Führer fuera infundado, esta sería aun una posibilidad.

"Todo ello recuerda un acto del 'Hernani' de Victor Hugo, más que una página de la historia de la actual Guerra Mundial; pero Eamon de Valera sale de ello como un campeón de la caballerosidad cristiana que fingimos todos admirar. Déjenos reconocer un corazón noble incluso si a veces debemos tener dudas de su sabiduría política.
"Fielmente,
15 de mayo. G. Bernard Shaw. "

La carta me recuerda las palabras que Shaw escribió años antes en su obra 'John Bull's Other Island', Acto II, puestas en boca del personaje Peter Keegan: "Mi modo de ser gracioso es decir la verdad. Esta es la broma más graciosa que hay en el mundo".


NOTAS:
1. The New Statesman, suplemento, el 14 de noviembre de 1914. También impreso, en tres publicaciones, New York Times, 1914, la Sección 5, el 15 de noviembre, pp. 1-3; el 22 de noviembre, pp. 1 y 2; y el 29 de noviembre, pp. 1 y 2.
2. St. John Ervine, 'Bernard Shaw: Su Vida, obras y amigos' (Londres: Constable & Co, 1956), p. 464.
3. New York Times publicó esta carta el 19 de mayo de 1945, p. 6, bajo el título "Shaw felicita a De Valera por su condolencia ante la muerte de Hitler. Plantea Dublín como el lugar del exilio del Fuhrer si estuviera aun vivo"; pero la nota de la Associated Press omite parte de un párrafo, y todo otro párrafo, sin preocuparse de informar de ello al lector; y cambia puntuación, letras mayúsculas y la división en párrafos.
4. A. MacDermott, Comandante de la Marina Real, cuya carta, defendiendo el acto de Valera, aparece en The Times, Londres, el 15 de mayo de 1945, p. 5.
5. Pamela Hinkson, Londres, cuya carta, protestando contra la actuación de Valera, aparece el mismo día y en la misma página que la del Comandante MacDermott. Ella se identifica en la carta como irlandesa.

viernes, 5 de enero de 2018

Jardiel Poncela: Prólogo de LOS LADRONES SOMOS GENTE HONRADA (Fragmento)

... Comprometido con la "Cifesa" para realizar unas películas cortas en los estudios C. E. A., de la Ciudad Lineal, abandoné la comenzada comedia y me dediqué por entero a la nueva labor. Pero tampoco este trabajo estaba destinado a terminarse. Me hallaba una mañana enzarzado con la parte de imagen de mis "cortos", cuando alguien entró de pronto, agitadamente, en la sala de montaje, lanzando una frase de once palabras que nos dejó paralizados de estupor acuantos estábamos presentes en aquel momento:

—Esta madrugada unos guardias de Asalto han asesinado a Calvo Sotelo.

Era el principio del fin.Cuatro días después, el Ejército de África se alzaba en armas contra el marxismo gobernante; éste se revolvía, como una víbora pisada, contra el Ejército y contra los españoles de corazón que le seguían, y de allí en adelante, en la zona "gubernamental", se acabó todo trabajo decente, todoe sfuerzo digno y toda vida civilizada.

El 18 de julio, tres forajidos y dos mujerzuelas me quitaron de mis propias manos el automóvil, ganado a fuerza de trabajo, de lucha y de esfuerzo. Mientras se alejaban dentro de él, entre risotadas de burla, pensé:
—Es lo mismo, granujas. Las cosas pueden obtenerse robándolas; pero cuando se han robado, no se conservan. Igual que lo habéis conseguido os quedaréis sin él para siempre. Y yo, trabajando, volveré, siempre también, a tener otro igual.
Un mes más tarde, el 16 de agosto, cinco milicianos —los fusiles y las pistolas por delante— se colaron en mi domicilio. Salí al pasillo en pijama.
—¿Enrique Jardiel Poncela?
—Sí.
—Tiene usted que venir a declarar.
—¿Adónde?
—Cuando lleguemos lo sabrá.
—¿De qué se me acusa?
—De esconder a Salazar Alonso.
—En mi vida he cruzado la palabra con él.
—Bueno; eso ya lo veremos. Vístase y véngase con nosotros.
Era la fórmula típica del "paseo". Con estas palabras, desde hacía ya veinte días —y luego, por espacio de meses—, se estaba sacando de sus casas a miles de hombres honrados para llevarlos a fusilar a cualquier cuneta del extrarradio. Como se trata de contar la verdad, tengo que dejar dicho que, en virtud de no sé qué mecanismo interno, no me alteré en absoluto. Y que lo que aquella vez pensé fue únicamente:—Pues si queréis verme asustado, vais listos. Me vestí, pasé ante la fila de pistolas que me encañonaban en el pasillo y bajé, escoltado por la milicianada.En los pisos altos de la casa oí a alguien que decía:
—Del principal se llevan a "uno"...A la vuelta de la esquina aguarda un "Rolls" amarillo. Avanzamos en grupo, y justo en el momento de poner el pie en el estribo noté que la lengua se me pegaba al paladar y que me quedaba sin saliva.Pero no fue más que un instante, y al caer en el diván, entre dos milicianos que se colocaron a derecha e izquierda, volví a sentirme normal, y no sólo normal —extraños misterios del sistema nervioso—, sino inclinado a la burla.
—Buen coche, ¿eh? —exclamé sonriendo y pensando "así no es difícil tener buenos coches".
—Sí. No es malo —contestó con el ceño fruncido uno de aquellos hombres. Y dirigiéndose al que llevaba el volante, ordenó:
— ¡A Medinaceli!Menos mal. No íbamos hacia el extrarradio. Para empezar íbamos a una "checa". Y no se habló más. Llegamos al palacio de los duques de Medinaceli, convertido en "checa" en aquella época por las milicias socialistas de la "motorizada". Subimos por la suntuosa escalera del vestíbulo central, que ya empezaba a no ser suntuosa; me metieron en una salita-despacho con balcón al jardín, y medejaron, mano a mano, con un miliciano de cara tan sumamente espantosa, que, a la primera ojeada que lancé sobre él, supuse:
—Éste es un infeliz.En efecto, era un infeliz, como todos los seres de cara demasiado espantosa. Al primer pitillo, la cara se le puso más espantosa aún: era que sonreía. Al segundo pitillo ya hablábamos como viejos amigos. Respecto a la guerra, que entonces empezaba y que había de durar tres años, el miliciano tenía opiniones absolutamente personales. Por ejemplo :
—Esto es cosa de diez u doce días.—Con esto de las guerras pasa que los unos arrean unas veces y los otros arrean otras.—En esto hay mucha traición, porque infinidá de veces avanza usté, un suponer, por el campo pensando que es de uno, y está plagao de "facistas".
—No hemos tomao Ávila, sin ir más lejos, porque los "facistas" han formao alrededor de las murallas un cinturón de mujeres y chicos.
—De Rusia nos van a mandar un aeroplano que lleva dentro de las alas otros aeroplanos más pequeños, pa soltarlos de pronto y pillar desprevenido al enemigo, con el que se va a acabar esto escapao.
—Los del Alcázar se rindieron ya el martes pasao, y eso que había dentro cuarenta mil hombres.—En cuanto que tomemos al Alto del León, ya estamos en Coruña. Etcétera, etc. Le llevé el aire, y al cuarto o quinto pitillo logré que hablásemos de mi caso. No sabía mucho, pero sabía algo.
—Usté ya está arreglao con la de denuncias que tiene...
—¿Hay muchas denuncias contra mí? —indagué.
—¡Uf!
—¿Se reciben muchas denuncias diarias?
—Aquí, unas tres mil un día con otro.
—Yo que ustedes las rompía todas sin leerlas.
Se sonrió con aquella deliciosa expresión que le caracterizaba de orangután de Borneo para decir deun modo despectivo y suficiente:
— ¡Claro! Usté, sí. Tos lo de la cuerda de usté romperían las denuncias pa librar el pellejo y...Le atajé bruscamente, poniendo en el gesto y en el tono toda la grosería, toda la chulería, toda la superioridad y toda la acometividad que me fueron posibles; y bajando la voz, para mayor efecto:
—No sea usted animal. Yo no digo que rompería las denuncias para librar el pellejo, porque a mí me sobran agallas para morir yo o para cargarme un tío si se tercia.
—¿Eh? —susurró él.—Digo que rompería las denuncias porque son todas falsas.
—¡Sí, falsas!—replicó con desdén y empezando a mirarme de mala manera.
Seguí, convencido de tenerlo ya en el bolsillo, a pesar de todo, y siempre hablándole en su "idioma":
—El que denuncia es un cobarde que quiere matar a un enemigo y no se atreve a hacerlo de cara por si las moscas; y con el truco de la denuncia consigue que se lo maten ustedes sin molestias y además gratis. Mi hombre sufrió una conmoción mental y se quedó con la boca abierta, en silencio. Hacía tantotiempo que aquellas desgraciadas gentes no oían más que mentiras idiotas, que el peso de unaverdad, asestado de pronto, era superior a sus fuerzas. Me aproveché de su esperado estupor pararemachar el clavo con un martillazo más:
—Y así resulta que ustedes están matando enemigos de desconocidos, no enemigos propios; es decir: están ustedes matando, seguramente, inocentes.
Hubo un larguísimo silencio. El miliciano, al cabo de mucho rato, exclamó de pronto, mirándome recto a los ojos y quizá asaltado por una sospecha:
—¿Usté está sindicao?
—No —contesté—. Yo no estoy sindicado. Yo soy un trabajador libre.
Volvió a aparecer en su rostro el desdén hostil que apareciera antes.
—¿Trabajador? ¿Y usté en qué trabaja?
—Escribo comedias y novelas.
El miliciano arrugó el ceño, como si no conociera el significado de aquellas palabras. Yo busqué enmi interior el título de mi comedia más popular, y agregué:
—¿No vio usted una función que echaron en "Cervantes", y que se llamaba Usted tiene ojos demujer fatal? Pues esa función la inventé yo.
Mi hombre cambió su gesto por una expresión de asombro; me contempló minuciosamente dearriba abajo, y, por fin, dijo:
—¡Ah!Y ya no volvimos a cruzar la palabra.Las horas pasaron lentas y densas en la soledad de la salita-despacho. Al cabo, la puerta se abrió y entró otro miliciano de aspecto bastante menos cerril. Mi "amigo" se apresuró a llevarse a un rincón al recién llegado, y allí cuchicheó largo rato con él. Como final de la conversación, el que acababade entrar avanzó hacia mí y me preguntó:
—¿Y usted por qué esta aquí?
—Porque me han sacado a la fuerza de mi casa esta mañana, pistola en mano y me han traído en un coche. Parece ser que se sospecha que escondía en mi domicilio a Salazar Alonso.
—¿Y no es verdad?
—Yo no conozco a Salazar Alonso más que de fotografía. Pero, en fin: no lo conozco porque ha dado la casualidad de que nadie me lo ha presentado, pues si hubiésemos coincidido en algún lado con un amigo común de los dos, ahora sería yo amigo suyo. ¿Y eso qué demostraría? Nuevo silencio.—¿Y por qué más le han traído a usted?
—Éste (y señalé al miliciano primero) dice, que, además, hay muchas denuncias contra mí.
—¿Y de qué le acusan en esas denuncias?
Terció el primer miliciano, tomando la palabra:—De que aquí (señalándome a su vez) es "fascista".—¿Y usted qué dice a eso?—Que me juego la cabeza a que esas denuncias están firmadas por compañeros de oficio, que me aborrecen y que desean que ustedes me quiten de en medio cuanto antes.
—¿De quién sospecha usted?
—De Fulano, Mengano y Zutano.
Y di tres nombres de redactores de un popular diario de la noche.Un interrogador revolvió en un gran montón de papeles y me preguntó sin levantar la vista de ellos:—¿Qué nombres ha dicho?—Fulano, Mengano y Zutano.
Una pausa.El miliciano volvió a dejar los papeles sobre la mesa y murmuró:—Está bien.Dio media vuelta y se encaminó a la puerta, desde la que añadió antes de irse:—Ahora vendrá el comandante.—¿Y quién es el comandante?—le pregunté al miliciano de la cara espantosa
.—Puente. El comandante Puente, de las milicias socialistas.Era la primera vez que oía yo aquel nombre.
—¿Y es militar?—insistí.
—Claro. Es comandante de las milicias socialistas.
—Digo si es militar de oficio.
—No. De oficio es panadero.
El "comandante" Puente tardó aún en presentarse una hora larga. Por fin hizo irrupción andando deprisa, desparramando autoridad y seguido de dos o tres más. Mi miliciano, al surgir los nuevos personajes, quedó convertido en un mueble con patillas. Puente era un hombre joven y rubio; vestíade uniforme y llevaba una pistola al cinto. Daba la sensación de hallarse muy satisfecho de símismo. Cruzó la estancia sin mirarme siquiera y se instaló detrás de la mesa, de espaldas al balcón.A su lado, de pie, quedó un joven moreno, con aire de empleado de Banco o algo así. Entre losacompañantes de Puente figuraba el que mandaba el piquete de milicianos que había ido a buscarmea casa; pero volvió a marcharse en seguida de entrar.
Durante diez minutos largos Puente revisó los papeles desparramados sobre la mesa con una caratan seria y un entrecejo tan excesivamente fruncido, que empecé a sospechar que no leía nada y queen realidad estaba pasando todo el rato para mí y para sus hombres. En esto, la puerta se abrió y asomó un miliciano.
—¿Qué hay?—dijo Puente.
—El chófer de la marquesa de ***, que viene a poner a nuestra disposición los tres coches de la casa —contestó el miliciano.
—Bueno; que se queden aquí los coches —ordenó Puente—. Y al chófer le asustáis un poco y luego le dejáis marchar.
El miliciano sonrió; todos sonrieron; yo sonreí también.
Sólo que la sonrisa de ellos quería decir: "¡Qué bromas tan graciosas se le ocurren al comandante!",y la sonrisa mía significaba: "Ahora, después de veros en la intimidad, ya estoy seguro de que perdéis la guerra."Pasaron otros diez minutos, y, al fin, Puente cruzó unas palabras con el joven moreno y se encaró conmigo:—Y siendo usted escritor —preguntó—, ¿no está usted sindicado?
—No.
—Pues la Sociedad de Autores pertenece a la U. G. T.
—Los empleados administrativos, sí; los autores no pertenecíamos a nada. Yo no me he sindicado jamás.
—Pero se sindicará usted ahora...Dudé qué contestar, pero decidí seguir en la actitud firme y sin paliativos de siempre.
—No he pensado nunca en sindicarme —dije—. Y ahora, menos que nunca.
—¿Cómo dice usted? —borbotó el comandante.
—Que no he pensado nunca en sindicarme, y ahora menos que nunca —repetí—. El que se haya sindicado antes pudo haberlo hecho por ideas; el que se sindique ahora lo hará únicamente por serles a ustedes simpáticos o por miedo. Yo no me sindicaré.
Un brusco silencio siguió a mis palabras. De pronto, Puente volvió a tomar la voz cantante para advertirme:—Se dice que tiene usted amigos que son de Falange y otros que son de derechas.
—Es muy posible —contesté—, porque el círculo de mis amistades es grandísimo y yo no he preguntado nunca a mis amigos a qué partido político pertenecían. Lo que sí puedo afirmarle desdeahora es que los peores amigos que tengo, los más cobardes, y peor intencionados, son de izquierdas.
—¿Cómo?—Porque de izquierdas son los que me han denunciado.
El joven moreno de la cara de empleado de Banco se inclinó a su oído y le habló en voz baja al "comandante".Ambos discutieron un cuarto de hora; tal vez más tiempo aún, sin que ni una sola palabra llegasehasta mí.Por último, el "comandante" me dijo bruscamente:—Vamos a mandarle a usted a su casa...
Creí haberle entendido mal, pues en todo aquel diálogo se habían razonado cuestiones que, sinduda, requerían más de una explicación. Pero no había entendido mal, por cuanto mi interlocutor seapresuró a repetir:—Vamos a mandarle a usted a su casa por ahora.
—Lo celebro —contesté—, porque la congoja en que estará mi familia debe de ser terrible.
—Puede usted telefonear tranquilizándoles.
No me hice repetir la invitación. Y desde el mismo teléfono del panadero-militar llamé a los míos, asegurándoles que estaba bien y que regresaba a su lado. Puente me advirtió a continuación:—Mañana irán otra vez a buscarle para nuevos interrogatorios.
—Pues le agradecería, para evitar un nuevo susto allí, que no fueran a mi casa. Que vayan al café "Europeo", donde estaré trabajando.
—Bien —dijo el "comandante".
Hizo un gesto el miliciano de la cara espantosa, y éste abrió la puerta de la salita. Salí, y la puerta se cerró detrás.
Unos momentos después estaba en la calle.
Desde aquel mismo instante empecé a tener miedo. Insondables misterios de la psicología y del sistema nervioso. ¿Por qué conservé aquella sosegada indiferencia dentro de la checa de Medinaceli, donde todo pudo haber ocurrido? ¿Y por qué al cesar el riesgo de mi permanencia entre los milicianos me invadieron la preocupación y el temor? No sé. Pero así fue, y como repito que aquí estamos para decir la verdad, no hay más remedio queapuntar el fenómeno; desde que salí de la checa de Medinaceli, hasta lograr abandonar Madrid, muchos meses después, tuve ya siempre miedo; verdadero miedo; escrito lisa y llanamente: MIEDO.
No obstante, sin decirles nada a los míos, cogiendo un puñado de cuartillas cualquiera, y haciendo un esfuerzo violento sobre mi miedo, a la siguiente mañana me fui al café "Europeo", dispuesto atrabajar.
Me senté ante una mesa próxima a uno de los ventanales, extendí las cuartillas, desenchufé la pluma ¿Qué cuartillas eran las que había cogido? El lector lo habrá adivinado ya. Eran el Prólogo de lainiciada comedia "Los encantos de la delincuencia". Pero, naturalmente, no trabajé absolutamente nada, ni creo que nadie hubiera sido capaz de trabajaren mi caso: sentado en un café, en el verano de 1936, en Madrid y aguardando la llegada de unos milicianos para ser llevado por segunda vez a la "checa" de Medinaceli... Pero había que seguirdando la sensación de indiferencia. Y durante un par de horas hice que trabajaba: copié de nuevo varias réplicas, corregí otras: eso fue todo.A la una, el corazón me dio un fuerte brinco dentro del pecho. Acababa de ver a mis milicianos, que se habían apeado del coche, acercarse al ventanal que quedaba a mi izquierda y contemplarme al través delcristal...Apresuradamente comencé a escribir. Mi pluma galopaba por el papel. Ellos seguían mirándome. Después se pusieron a deliberar en la acera. Yo escribía cada vez con más furia. Luego volvieron a contemplarme. La pluma corría a más y mejor. Por fin, se separaron de la ventana; regresaron lentamente al coche. Y yo continuaba escribiendo con ansia. Aún discutieron algo entre sí. Y yo escribía, escribía. Por último, entraron en el coche, cerraron y se fueron boulevard abajo. Dejé caer la pluma, con un suspiro profundo.He aquí lo que había escrito en todo aquel tiempo: ACTO PRIMERO DECORACIÓN Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casadel padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, enMadrid. Amplísimo vestíbulo de la casa del padre de Herminia, en Madrid. Amplísimo vestíbulo dela casa del padre de Herminia, en Madrid.No podía decirse que con aquello avanzase mucho la comedia, pero mi actitud había alejado parasiempre a los milicianos. (Un hombre que escribía tranquilamente en un café era —en el verano de1936, en Madrid— un hombre que no tenía miedo. Y un hombre que no tenía miedo —en el verano de 1936, en Madrid— era un simpatizante del marxismo).

Y también era indudable —y esto, indudable de veras, que, gracias a mi trabajo de aquellos momentos en que los milicianos me contemplaron desde el ventanal, el lugar de acción del primer acto de la obra quedaba resuelto:AMPLÍSIMO VESTÍBULO DE LA CASA DEL PADRE DE HERMINIA, EN MADRID.

TRES POEMAS DE JUAN E. CIRLOT


Tres poemas a Numancia
1. La tierra

¡Oh, tierra! Tierra, campos, rosas,
rosales de tierra desgarrada:
de tierra de silencio y de amargura
abierta a los puñales y los besos.

Aquí quiero cantar, sobre tu pecho,
la inmensa soledad de tus llanuras,
el oro calcinado de tu trigo,
la noche de tu sombra y de tu pelo
salvajemente ardiente.

Quiero llorar por tus montes violetas,
por tus vientos helados, por tus surcos
sembrados con metales y con huesos;
porque pareces el fondo de un océano,
colmado de naufragios.

¡Oh, tierra! Tierra mía, tierra antigua,
durísima y paterna.



2. El enemigo

Un ruido de cadenas y caballos
se acerca por el valle.

Negras espadas, tétricos arados
quieren tu espalda pura,
¡Oh rosa delgada!
¡Oh virgen campesina!

Lívidos tribunos, altos centuriones,
vienen con rojas enseñas,
vienen con tercas amapolas,
y con palacios de lanzas
resplandecientes.

Un ruido de caballos y cadenas
se acerca por el valle.

¡Afilad las lanzas y los dardos!
¡Reforzad las torres y los muros!
que los romanos vienen
con látigos de hierro enloquecido
y lobos de basalto.



3. La ciudad

¡Numancia! Qué pena dan tus cercados,
tus débiles violetas invadidas,
tus sollozantes casas sin ventanas
y aquel color tan triste de la lluvia
sobre tus hombros muertos toma.

He de hablar con dulzura absoluta
de tus pálidas trenzas de barro,
del país traspasado que dominan
tus canciones humildes,
tus violentas canciones.

Y de la oscura paciencia abandonada
con que estabas ahí, sentada en tu colina;
cinco años, diez años, veinte años,
esperando soldados y soldados,
legiones y legiones,
Cónsules y Cónsules crueles,
con águilas rabiosas y tenaces
armas, y suplicios, y murallas.

Quiero hablar de la harina más triste,
de la carne más seca y solitaria,
del invierno más lento, de la noche
atada a un gran dolor más hondamente.

Y gemir por tus ojos profundos,
por tus rosas quemadas, por el suelo,
por tus blancas gavillas de ternura,
por tus muertos sin cuna ni sepulcro,
por la misma grandeza de tu nombre
inextinguiblemente herido.

tlhIngan maH taHjaj


Los klingon son identitarios y cráneo rojo de la alt.right...
Siempre me cayeron bien los klingon (aunque los romulanos me caen mejor y los cardasianos tienen un aire prusiano de lo más seductor) y desde anoche me caen muy bien... Se que parece una chorrada perder el tiempo con una serie de ciencia ficción, cuando el mundo real ofrece cosas mucho más horribles en directo. Yo, por ejemplo, vivo en un país que vota para presidentes a gente a la que cualquier ciudadano inteligente no compraría un coche usado porque con la sonrisa ya se ve que lo que son ... Pero a veces no duermo y aunque no veo televisión por una cuestión de principios, sigo viendo algunas series de televisión.
Anoche vi, en pirata (yonkis.to), como Dios manda porque qué va a ser eso de pagar por la tele a menos que seas inglés, los primeros episodios de la nueva serie Star Trek que comenzó el año pasado. Discovery... buenas/malas noticias: la federación sigue siendo una especie de Estados Unidos multicultural, en que andoreanos, vulcanos, humanos, y demás razas que hablan incluso en ausencia de seres humanos un inglés estándar, se mezclan en desagradable cacofonia mientras pronuncian horribles lugares comunes dignos de un poster de Pablo Coelho o de una declaración de las Naciones Unidas o el Papa Francisco, pero por fin han aparecido unos buenos dignos de ser seguidos: los klingon que en esta versión son más feos que los trolls y orcos de Moria—ya se que he mezclado ficciones—, pero están dispuestos a seguir siendo klingons.
La serie empieza con un profeta klingon hablando en klingon de identidad y pidiendo unidad para conservarla—podría ser Putin, podría ser el presidente de Iraq o el de Venezuela, y según los productores de la serie es Trump en persona (después se han desdicho para no perder audiencia de pago)—frente a unos enemigos que se acercan, y cuya amenaza mortal tras la frase “Venimos en paz” es la destrucción de todos los caracteres propios de cualquier cultura. No es la primera vez que vemos al mundo de los super-héroes tomar partido contra la alt.right americana o las políticas de identidad europeas ... hace poco vi a Craneo rojo, el nazi más malo de los comics del Capitán América pronunciar un discurso alt.right. 
-Discurso políticamente incorrecto ... en el que se podrán
reconocer la mayor parte de los lectores norteamericanos y europeos...

Ahora ese mismo discurso recae en la raza más representativa de entre las creadas por Star Trek.
Creo que los creadores de la serie lo van a lamentar porque los klingons son una de las especies más populares del mundo de la ciencia ficción, mezcla rara de vikingo y samurai, que fascina a miles de jóvenes en los EEUU, que ven en ella toda una serie de virtudes ausentes de su propia cultura: sentido del drama, gusto por la aventura, desden hacia los falsos idealismos, espíritu de clan y fidelidad mutua ... Una admiración que ha llevado a la creación de un diccionario klingon y numerosos clanes locales ...
Star Trek siempre ha tenido que ver con la política que la rodea. En la primera serie los buenos eran americanos, los malos ruso-mongoles o vikingos-nazis (klingons) o nazi-fascistas (romulanos), en The next generation, aparecida al final de la guerra fría, ya hay un ruski (klingon) en el puente del Enterprise, en la serie Deep space nine, aparecida en el momento de las guerras balcánicas, las alianzas cambian tantas veces en una misma temporada que es difícil saber quien confía en quien, quien traiciona a quien... sabíamos sin embargo que los sacerdotes—de cualquier raza y religión—no son de fiar... porque el creador de la serie original era ateo, y que los cardasianos, que un día eran croatas dignos de confianza y al día siguiente servios genocidas, acabarían siendo necesariamente malos porque se parecían demasiado a los nazis de película—disciplinados, fieles a sus jefes, sin sentido del humor y militaristas—y eso nunca acaba bien, al menos en Hollywood...
En esta serie la Federación, como los Estados Unidos y la Unión Europea de hoy, más que los Estados Unidos o el Mercado Común de los años sesenta, es finalmente el sueño humanista, antiracista, feminista, homosexual, igualitario, sin dinero, administrado por un poder central omnimodo con el que sueñan todos los progresistas del mundo, incluso cuando lo niegan, sobre todo cuando lo niegan, y los malos son/somos ... los Identitarios... unos klingones con un discurso de defensa de lo propio que es irritante para la mentalidad moderna. Y la cuestión de la identidad está tan presente en la política actual del mundo que la serie no empieza con los humanos sino con un monólogo klingon.
El monólogo inicial del líder Klingon T’Kuvma concluye con el grito “tlhIngan maH taHjaj!—¡Permanezcamos Klingon!” 
Como dije al principìo de esta tan breve columna... siempre me han gustado los klingon...

jueves, 10 de agosto de 2017

Consejos para escribidores. Cómo escribir una novela sobre la guerra de Vietnam: guía práctica.

Todos los géneros y subgéneros literarios tienen reglas que hay que conocer, aunque sólo sea para romperlas. Las novelas y guiones sobre la guerra de Vietnam nos dejan saber que lo mismo pasa con ese subgénero.
Tiene que haber helicópteros...

1, El personaje central/narrador. Al principio del libro/película es un joven patriota sonriente que cree en su país y acude a cubrir una plaza en un platoon, pelotón, destacado en un punto no concreto de la selva vietnamita (Haway en las películas baratas, California en las muy baratas, Filipinas o Tailandia en las que tienen un buen presupuesto).
Por cuestiones de mercadeo el personaje será blanco, educado (aunque casi todo el que pudo enrolarse en una universidad y evitar la guerra lo hizo) y de un pueblo pequeño del norte o el medio oeste, lo que lo hace más cándido, pero nunca del sur, porque los blancos del sur son automáticamente sospechosos de toda clase de maldades.

2. En su platoon conoce una serie de personajes arquetípicos:
Un fumeta continuamente colocado. Sirve de contrapartida cómica a la acción.
Un paleto blanco del Sur (Dixie, Boobie Lee, Rebel...), que disfruta de la violencia, le gusta matar y puede llevar un arma no reglamentaria, un cuchillo de cazador, una escopeta repetidora (toque de realidad, muchos chicos del Sur se hicieron mandar sus escopetas de caza a Vietnam). Puntos extra si tiene cualquier forma de bandera confederada en su ropa, armas o tatuada en la piel...
Un negro cool (prefiero no darle un apodo para que nadie me acusa de racista), vagamente antisistema, tan experto en la guerra que literalmente puede oler emboscadas. Puntos extra si lleva el pelo afro, una chapa de los panteras negras o algún símbolo del black power.
El negro cool y el paleto del Sur se odiarán. Como llevan más tiempo que el narrador/personaje central no es preciso que se muestren ese odio de forma implícita frente al recién llegado, bastará que otro de los personajes se lo diga. Puntos extra si a lo largo del libro descubren mutuamente la humanidad del otro (pero si se reconcilian uno de ellos ha de morir... es una regla no escrita pero muy clara).
Un intelectual con gafas (de apodo Profesor), que reflexiona sobre la guerra en voz alta y en algún punto de la narración explicará por qué Hochimin (al que llamará el Tío Ho) no debería ser el enemigo.
Un objetor de conciencia que hace las veces de sanitario en la ausencia de un médico de verdad (apodos más comunes Doc o Bones). Si hay poco presupuesto se pueden combinar los personajes del intelectual con gafas y el médico objetor de conciencia.
Un chico que tiene novia en Estados Unidos y sueña con volver a su país, pasar la guerra sin hacer daño a nadie y vivir en una casa con una valla blanca (no le cojan cariño... es como si llevase la palabra “muerto” tatuada en la frente).
No lo sabía, pero resulta que Jack Sparrow es
veterano de Vietnam... tengo la prueba gráfica
Los mandos de la unidad son:
El sargento veterano, de aspecto duro pero buen corazón que hace de padre de la unidad. Ese personaje en realidad ha pasado de guerra en guerra sin cambiar apenas. 
Un oficial bueno, novato, que aprenderá el valor del mando y el respeto a los hombres a lo largo del libro/película. Si es el oficial bueno es el jefe nominal de la unidad se verá corregido todo el tiempo por el sargento veterano y desobedecido por el oficial malo que será más competente, y estará sediento de sangre, que él. 
Un oficial malo, psicópata ordenancista, que odia a todos los locales y la mitad de su tropa, da órdenes estúpidas y es odiado por todos. Si el oficial malo es el jefe nominal de la unidad, desoirá sistemáticamente al sargento veterano, y tomará sistemáticamente la peor de las decisiones. El oficial malo nunca será competente cuando esté al mando (no se por que pero es una regla).

3. A lo largo del libro/película habrán muertos.
Uno de los dos oficiales morira a lo largo de la narración. Si el oficial bueno muere lo matará necesariamente el enemigo, si el oficial malo muere lo matará uno de sus soldados—el paleto blanco del sur o el negro cool son los mejores candidatos, pero nunca el protagonista ...
Si el oficial bueno sobrevive habrá aprendido su lección y nadie nunca volverá a menospreciarlo.
Si el oficial malo sobrevive su sargento le avergonzará verbalmente indicando que no merece ser oficial.
El sargento morirá salvando a uno o varios de sus hombres. 
El intelectual y el objetor de conciencia son definitivamente demasiado buenos para este mundo.
La muerte del fumeta será irónica. Si sobrevive su supervivencia lo será aún más ...
El enamorado de su novia ni siquiera merece la pena explicar que acabará muerto. 
Sobrevivirá el personaje central, cosa que sabemos desde el principio ya que es el narrador, voz en off del libro/película, y uno de los dos soldados violentos, el negro cool que se las sabe todas o el paleto violento que disfruta de la guerra.

4. Existen una serie de escenas obligatorias
Llegada a la unidad en donde el novato se siente como un pez fuera del agua por desconocer el lenguaje propio de los soldados del frente e ir vestido reglamentariamente. Una segunda escena en medio o al final del film lo mostrará perfectamente integrado, puteando a un recién llegado como él fue puteado. El novato se ha convertido en veterano y habrá dejado de ir vestido reglamentariamente.
Primera patrulla-primera sangre, y la excitación del combate que le hace sentir fuera de si, ante de comprender que los enemigos muertos también son humanos.
Una escena gratuita de violencia contra civiles surgida de la falta de comunicación.
Una escena de drogas que de producirse en la retaguardia, en Saigon, será también una escena de sexo mercenario.
El sargento explicando que su dureza es en realidad una prueba de su cariño hacia sus soldados.
Helicópteros. Tienen que salir helicópteros y tienen que recortarse contra el sol en una escena vagamente surrealista. Si los helicopteros atacan hay dos opciones, música de los sesenta (Motow) o música clásica (que será vista como un homenaje a Apocalyse).
Regreso al hogar, pesadillas, cosas rotas e incomprensión por parte de los civiles e incluso de la familia.
A veces, pero no es obligatorio, reencuentro, años después. con otro veterano, irreconocibles los dos, con el pelo largo (o afro). Reunión que deja al veterano saber lo que ha pasado con algunos personajes de los que no sabíamos nada y da conclusión a la obra. Puntos extra si el otro veterano está en silla de ruedas o muestra claros problemas mentales. 
Reflexión final: ¿Qué fuimos a hacer allí?
Si no hay escena de reencuentro, una serie de fotos de los personajes y una puesta al día de los personajes junto a los titulos finales, mientras suena música de los setentas—algo triste.
Una pantalla negra recordando a X o Y que "estuvo allí" es siempre un bonito toque y da puntos extra.